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Messi, Haaland, Vinicius, Kane, Mbappé y Cristiano: seis maneras de perseguir el gol

viernes, 19 de junio de 2026
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Messi, Haaland, Vinicius, Kane, Mbappé y Cristiano: seis maneras de perseguir el gol
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El gol concentra el magnetismo del fútbol. Y los goleadores, claro, tan distintos entre sí. La primera vez que Cristiano Ronaldo tocó la pelota en este Mundial, en el minuto 2 del Portugal-Congo, disparó un rumor formidable en la grada. La sensación de inminencia que despierta un coloso como él agit...

El gol concentra el magnetismo del fútbol. Y los goleadores, claro, tan distintos entre sí. La primera vez que Cristiano Ronaldo tocó la pelota en este Mundial, en el minuto 2 del Portugal-Congo, disparó un rumor formidable en la grada. La sensación de inminencia que despierta un coloso como él agita a los hinchas, sobre todo en la Copa del Mundo. Aunque el portugués fuera luego el único de los grandes iconos que se quedó en blanco en la primera jornada, en la que sí marcaron Messi, Mbappé, Haaland, Kane y Vinicius: todos ellos jugadores de póster con presencia abrumadora en las ciudades donde se disputa el Mundial. Los conecta esa expectativa de gol que despiertan, pero son muy diferentes en la manera de llegar a él, que se puede esbozar a través de los datos que la FIFA recolecta durante los partidos.

Messi, el más asombroso de todos, apenas necesita moverse. A Haaland parece que no le resulta imprescindible tener siempre cerca el balón. Vinicius puede llegar a la red sin que le ayuden. Mbappé requiere vértigo y espacio. Kane es lento como Messi, pero está siempre por todas partes. Y Cristiano se conduce con la paciencia de un pescador, aunque parece haber perdido el don de localizar el tramo correcto del río.

A pocos días de cumplir 39 años, el argentino ha destilado una sabiduría futbolística de más de dos décadas hasta despachar un hat-trick contra Argelia corriendo mucho menos que los demás. Cubrió solo 6,8 kilómetros durante el partido, menos incluso que los 8,4 de Cristiano con 41 años, que dio la impresión de haberse quedado varado en el área de Congo a la espera de un balón que mandar a la red. Messi no fue solo el que menos se movió. También fue el que lo hizo con más parsimonia: caminó el 61% de esa distancia, el portugués un 51%, el siguiente más contemplativo.

El paso del tiempo ha separado a los dos grandes antagonistas en el acierto, pero les ha acercado en el declive físico. Messi, que ha encontrado maneras de seguir goleando, solo recorrió a alta velocidad (más de 25 kilómetros por hora) 62 metros, poco más de medio campo. Cristiano se quedó en 72. En el otro extremo sobresale el portentoso Haaland, que acumuló 438 metros de sprints, cerca del doble que Mbappé (224) y Vinicius (277), dos flechas.

La exuberancia física del noruego, que marcó dos veces contra Irak, resulta apabullante. Es el más rápido de todos: alcanzó los 36,5 km/h de velocidad punta, por 35,1 de Mbappé y 34,1 de Vinicius. Fue el que menos tocó la pelota (solo intentó ocho pases), pero no se mostró incansable ofreciéndose a la espalda: hacia ahí tiró el 88% de sus desmarques. Y tampoco ahorró en defensa: presionó 17 veces, más que el triple que el siguiente, que fue Vinicius con cinco.

El rasgo diferencial del brasileño es la autosuficiencia. Ninguno intentó tantos regates como los diez que probó él. De uno de ellos salió su gol a Marruecos, un tanto sin asistencia previa. Tampoco ninguno de los otros grandes avanzó tantas veces conduciendo el balón como las 11 que lo hizo él.

Mbappé se mueve en un terreno intermedio entre el brasileño y Haaland: conduce mucho, insiste en el regate, pero cuando explota de verdad es cuando le encuentran con algo de espacio moviéndose hacia la portería. Contra Senegal, marcó un gol después de un pase filtrado a la espalda de Olise y otro cuando, en una contra, pudo girarse en una zona despejada unos metros antes de alcanzar el área. Desde ahí, con tiempo y poca oposición, el francés resulta casi infalible. Édouard Mendy, que seguramente sabía dónde iba a terminar el derechazo, no pudo alcanzar la pelota.

Cuando Kane empezó su partido contra Croacia, ya sabía que, salvo Cristiano, que lleva desde 2022 sin marcar en un gran torneo, las otras figuras habían festejado. El inglés tiene 32 años y parece haber comprendido ya lo que se puede hacer sin ir demasiado rápido. Su punta de velocidad fue menor incluso que la de Messi, pero le supera en aguante: ninguno recorrió más que sus 11,5 kilómetros; ninguno caminó menos que él (solo el 34%). Un artilugio diésel que, como Messi, contribuye al ataque del resto con pases que superan líneas. Dio ocho, por 13 del argentino, muy por encima de los otros. El inglés esquiva los inconvenientes de la lentitud evitando regates y conducciones. Es un pasador clarividente que se descuelga a organizar. Pero sobre todo es un rematador certero a un toque: un gol de penalti y otro de cabeza en un córner. Hay muchas rutas para perseguir el gol.

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