
Pedro Sánchez tiene este jueves un desafío político muy complejo. El presidente llega a la comparecencia clave sobre la crisis de Ceuta decidido a explicar con todo detalle, según señalan fuentes del Gobierno, que el Ejecutivo no tiene ningún elemento definitivo que le haga pensar que Marruecos está...
Pedro Sánchez tiene este jueves un desafío político muy complejo. El presidente llega a la comparecencia clave sobre la crisis de Ceuta decidido a explicar con todo detalle, según señalan fuentes del Gobierno, que el Ejecutivo no tiene ningún elemento definitivo que le haga pensar que Marruecos está detrás de la organización del gran salto a Ceuta de 72.000 personas. Esa ha sido la posición hasta ahora y la va a mantener, eso sí, con muchos más datos, explicando que todas las agencias con información sobre el terreno, en especial el CNI, apuntan en esta línea, aunque la investigación sigue abierta y el Ejecutivo no se cierra a que se demuestre lo contrario: esto es, que Marruecos sí impulsó o incluso organizó la crisis.
Sin embargo, la comparecencia se ha complicado mucho porque justo un día antes se hizo público un informe del CENIF, el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras, que apunta en sentido contrario: que hubo agentes marroquíes que “guiaron” a los inmigrantes hacia la frontera, incluso miembros de los servicios secretos que les organizaron.
El informe llega a esta conclusión a través del análisis de vídeos de redes sociales, sin información sobre el terreno ni fuentes internas en Marruecos. Por eso diversos miembros del Gobierno, leído el informe, lo desautorizan y sostienen que otras agencias más especializadas, con información sobre el terreno —agentes infiltrados—, como el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), están diciendo cosas completamente diferentes e insisten hasta este mismo jueves; a falta de que aparezca otra información en sentido contrario, no se puede afirmar que Marruecos esté detrás.
Los superiores de los agentes del CENIF dejaron este miércoles por escrito, ante la petición del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que no hay ningún informe que atribuya directamente la autoría a Marruecos. Tampoco entienden en Interior que lo haga este informe, que el Gobierno está desautorizando en privado. EL PAÍS ha tenido acceso a las comunicaciones entre estos superiores en las que dejan claro que no se puede decir todavía que Marruecos esté detrás del asalto.
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El director general de la Policía, Francisco Pardo, al que Marlaska le pidió por escrito que recabe toda la información, reclamó toda la información, y como respuesta, el general de Información de la Policía, Javier Antonio Susin, manda un escrito al director general operativo, José Luis Santafé, en el que señala con claridad: “En contestación a la solicitud de esa Dirección Adjunta Operativa sobre las noticias publicadas por el Diario El Español y otros medios de comunicación, en relación con la participación de agentes de la gendarmería marroquí y otros servicios públicos del país vecino, lo que implicaría una participación de al menos algunas de sus instituciones en la entrada masiva de inmigrantes de los pasados 30 y 31 de julio, el titular de esta Comisaría General de Información quiere hacer constar que no se ha emitido informe alguno atribuyendo la autoría del asalto a ningún gobierno, servicio o persona, ya que, hasta la fecha, se desconoce la autoría intelectual de dicho asalto”.
El Ejecutivo explica que la conclusión de que Marruecos provocara el salto masivo —a la que ya ha llegado claramente el PP y Vox, pero también varios socios del Gobierno, incluido Sumar— tendría consecuencias muy graves porque implicaría un conflicto de consecuencias imprevisibles con un país fronterizo del que dependen muchas cuestiones estratégicas, entre ellas el propio control de las fronteras. Fuentes del Gobierno insisten en que, si esa es la verdad, que Marruecos está detrás, Pedro Sánchez está dispuesto a actuar en consecuencia, pero habría que estar muy seguro en algo tan delicado y nada de lo que hay encima de la mesa, tampoco este informe, es concluyente en ese sentido a los ojos del Ejecutivo.
El giro de 2021
Sánchez hizo un giro estratégico decisivo de acercamiento a Marruecos en 2021, después de otro salto masivo de la valla de Ceuta, ese sí claramente organizado por Marruecos, que dejó claro al Gobierno que lo hizo como represalia por haber acogido en España para un tratamiento al líder de los saharauis. El presidente destituyó a la ministra de Exteriores, Arantxa González Laya, y dio un giro claro en la posición sobre el conflicto del Sáhara Occidental a favor de Rabat.
Sánchez sigue hasta ahora en esa apuesta de mantener las mejores relaciones posibles con Marruecos, aunque este salto evidentemente cambia las cosas y, por ejemplo, el presidente ha decidido ahora que sí es oportuna una visita del rey Felipe VI a Ceuta y Melilla, que no había estado en ningún momento encima de la mesa antes del salto masivo de 72.000 personas a nado.
En La Moncloa explican que Sánchez tiene intenciones de explicar con detalle qué ha hecho el Gobierno hasta ahora, qué información tiene sobre lo que pasó para que se produjera ese salto masivo, con especial incidencia en la manipulación de miles de personas en las redes sociales, que fueron engañadas con la idea de que la frontera estaba abierta y no los iban a devolver si entraban a nado, y por qué sigue pensando que no es posible de momento culpar a Marruecos. Pero sin duda será un debate muy duro en el que el informe del CENIF funcionará como munición para la oposición y algunos grupos de la mayoría que rechazan esa apuesta de Sánchez por acercarse a Marruecos.
La soledad del presidente en el Congreso será muy evidente, pero en su equipo confían en que al menos pueda dar una larga y detallada explicación a una crisis que está desgastando mucho más de lo esperado al Gobierno en un momento clave, cuando arranca el curso político que llevará a las elecciones. Sánchez ha estado en silencio un mes entero hasta la entrevista en la SER este lunes, y la comparecencia es su oportunidad para intentar salir del agujero de Ceuta, que cada vez es más profundo.
Esta aparición del informe de la CENIF, publicado por El Español a las puertas de esta comparecencia clave, ha generado un descomunal enfado en el Gobierno. Algunos incluso hablan internamente de una conspiración de unos policías para perjudicar al presidente, y cargan contra ellos y contra la jueza Tardón, que exigió a los agentes que no informaran a sus superiores de este informe a pesar de que se trata de un asunto con clara relevancia para la seguridad nacional, según explican en el Ejecutivo. Además, la juez reclamó el informe esta semana, justo a las puertas de la comparecencia, y se publicó en cuanto le llegó, señalan en el Ejecutivo. Ella misma rectificó la orden a los policías de no informar a sus superiores cuando estalló la polémica. En el Gobierno recuerdan que Tardón estuvo en política con el PP y fue concejala de seguridad en el Ayuntamiento de Madrid con José María Álvarez del Manzano como alcalde.
El Ejecutivo se mueve entre la indignación con los policías y la jueza y la inquietud por el descontrol en Interior. Sánchez apoya al ministro Marlaska sin fisuras, pero en el Ejecutivo y en el PSOE hace tiempo hay quienes defienden que el titular de Interior no controla su ministerio, en el que lleva más de ocho años, desde el primer Consejo de Ministros tras la moción de censura contra Mariano Rajoy. “Es inconcebible que estemos defendiendo públicamente que Marruecos no tiene nada que ver mientras la Policía hace un informe en el que señala a la policía marroquí. Inconcebible. Estamos a ciegas con lo que hace la policía”, señala un ministro.
Otras fuentes gubernamentales creen que esto no es culpa de Marlaska, sino de un sector de la Policía y de la Guardia Civil que no reconoce la autoridad del Gobierno y va por libre e incluso trabaja en contra del Ejecutivo. “¿Está la Policía conspirando contra el Gobierno?“, se preguntan algunos miembros del Ejecutivo, que no dan crédito a la inédita situación.
En el Gobierno se ha instalado hace tiempo la idea de que en algunos sectores importantes de la Policía Nacional, la Guardia Civil y la justicia se ha activado una especie de llamamiento a trabajar para contribuir a la caída de Pedro Sánchez, algo que suelen resumir con la conocida frase de José María Aznar, “el que pueda hacer que haga”. En este contexto, Sánchez va hoy al Congreso a intentar explicar la situación y tratar de recuperar el control, aunque en el Gobierno admiten que mientras no se recupere la normalidad en Ceuta con todos los inmigrantes durmiendo en lugares dignos y, por tanto, filiados y en vías de devolución, será muy difícil que el Ejecutivo levante cabeza.




