
Por más que los últimos años hayan ofrecido una sucesión de eventos improbables digna de estudio, de la pandemia a la guerra en Ucrania, la tentación de pensar que 2026 podía ser diferente y ofrecer al Banco Central Europeo un largo periodo de pax monetaria sobrevolaba el ambiente. La inflación mero...
Por más que los últimos años hayan ofrecido una sucesión de eventos improbables digna de estudio, de la pandemia a la guerra en Ucrania, la tentación de pensar que 2026 podía ser diferente y ofrecer al Banco Central Europeo un largo periodo de pax monetaria sobrevolaba el ambiente.
La inflación merodeaba el 2%, igual que los tipos de interés, estabilizados tras varios años de convulsiones en los precios por la embestida de Putin.
El crecimiento de la zona euro, sin ser boyante, resistía.
Un ater...



