
Entra dentro de lo razonable, en un mundo globalizado e hiperconectado, que al otro lado de la pantalla, la angoleña Blensnya Minher (Ngazi, 1998) le diga a su interlocutora en Madrid que pueden comunicarse en español: la sorpresa viene cuando la modelo, que habla desde Lisboa —ahora su residencia h...
Entra dentro de lo razonable, en un mundo globalizado e hiperconectado, que al otro lado de la pantalla, la angoleña Blensnya Minher (Ngazi, 1998) le diga a su interlocutora en Madrid que pueden comunicarse en español: la sorpresa viene cuando la modelo, que habla desde Lisboa —ahora su residencia habitual— aclara con un deje gallego que lo aprendió porque cuando firmó su primer contrato con Calvin Klein, solía repartir su vida entre el pequeño pueblo pesquero pontevedrés de Bueu y Nueva York.
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