
Mientras José Luis Ábalos y Koldo García se quedaban en el Tribunal Supremo para volver a dormir a la prisión con una condena durísima, superior a las de muchos asesinatos, Víctor de Aldama salía feliz y libre por la puerta del tribunal y se paraba para mostrar ante la prensa su alegría y lanzar una...
Mientras José Luis Ábalos y Koldo García se quedaban en el Tribunal Supremo para volver a dormir a la prisión con una condena durísima, superior a las de muchos asesinatos, Víctor de Aldama salía feliz y libre por la puerta del tribunal y se paraba para mostrar ante la prensa su alegría y lanzar una frase que no pasó desapercibida en el mundo político y especialmente en el Ejecutivo: “Estoy satisfecho con la sentencia, y espero que con ella los que vienen detrás colaboren”.
Un ministro tiene una...



