
El cartel de la verja de entrada reza “no hay sitio”, en castellano y en árabe, pero da igual. Decenas de mujeres marroquíes llevan horas instaladas en las aceras esperando a que la realidad y el cartel cambien, cosa que no sucederá. Porque dentro la situación está al límite. En las carpas que acoge...
El cartel de la verja de entrada reza “no hay sitio”, en castellano y en árabe, pero da igual.
Decenas de mujeres marroquíes llevan horas instaladas en las aceras esperando a que la realidad y el cartel cambien, cosa que no sucederá.
Porque dentro la situación está al límite.
En las carpas que acogen desde hace semanas a las más de 250 mujeres y niños en el barrio de Sidi Embarek, en Ceuta, han llegado a un punto de no retorno.
“Tal y como están las cosas, mañana nos quedamos sin comida”, dice U...


