
A Adrián Bardón le gustaban las matemáticas desde niño. Se le daban bien. Durante el Bachillerato pensó en estudiar Física, después una ingeniería o Filosofía. Las letras también lo atravesaban, pero las opciones no le permitían conservar la otra mitad de sí mismo. “Sentía que si estudiaba Filosofía...
A Adrián Bardón le gustaban las matemáticas desde niño.
Se le daban bien.
Durante el Bachillerato pensó en estudiar Física, después una ingeniería o Filosofía.
Las letras también lo atravesaban, pero las opciones no le permitían conservar la otra mitad de sí mismo.
“Sentía que si estudiaba Filosofía, iba a perder algo que me había acompañado toda la vida.
Llevaba haciendo matemáticas desde los cinco años y de repente llegas a los 18 y tienes que abandonarlas para siempre”, cuenta este estudiante...

