Donald Trump se lo perdió, prefirió no cruzar Estados Unidos de punta a punta, pero su selección logró en Los Ángeles una gran victoria. Es verdad que enfrente tuvo una Paraguay hecha un trapo durante casi todo el choque, auto mutilada por un gol en propia puerta a los cinco minutos, pero contra los...
Donald Trump se lo perdió, prefirió no cruzar Estados Unidos de punta a punta, pero su selección logró en Los Ángeles una gran victoria. Es verdad que enfrente tuvo una Paraguay hecha un trapo durante casi todo el choque, auto mutilada por un gol en propia puerta a los cinco minutos, pero contra los equipos reducidos a cenizas se puede ganar de forma convincente o por inercia, y los locales lo hicieron de buenas maneras. Cuando se alcanzó el descanso, la función ya se había dado por finiquitada con el 3-0 y el doblete de Folarin Balogun. La gente pudo retirarse en paz a los vomitorios a seguir comiendo. Incluidos George Lucas, Hilary Duff, Paris Hilton, Halle Berry, Vince Vaughn, David Beckham y Kareem Abdul-Jabbar, que andaban en los muchos palcos del SoFi Stadium. Buen fútbol, goles y celebridades.
Abundantes vips en un marco que, como dirían los clásicos, era incomparable. El estadio más caro del mundo (5.000 millones de euros), hundido 30 metros bajo el nivel del suelo porque se encuentra en la ruta de aproximación de los aviones al aeropuerto, con una cubierta traslúcida, un marcador deslumbrante, 260 suites de lujo, un jardín botánico en las escaleras que dan acceso a las gradas y un lago en el exterior. Una enorme pirotecnia arquitectónica que, eso sí, acogió una ceremonia de inauguración decepcionante.





Quizá podían caber dudas con el rendimiento del equipo local, pero no tanto con el espectáculo de la previa. Sin embargo, el montaje pareció un pinchazo. Se inició de forma casi clandestina. Con las gradas todavía medio vacías, un desfile de raperos y cantantes del momento -Future, Anitta, LISA, Rema y Tyla- surgieron sobre el césped una hora y cuarto antes del encuentro y dejaron unos minutos musicales que no interesaron a muchos. La cosa no mejoró demasiado cuando salió Katy Perry poco antes del partido. Una canción y adiós. Ella también se fue a uno de los palcos junto a su pareja, el ex primer ministro de Canadá, Justin Trudeau. En la zona presidencial estaban el secretario de Estado estadounidense, Marcos Rubio, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y de Paraguay, Santiago Peña. Fútbol y asuntos de Gobierno.
Abajo, el arranque de Estados Unidos, el que resolvió la trama, fue realmente bueno más allá de la ruina paraguaya. El grupo de Mauricio Pochettino se desplegó con todo lo que se le puede pedir a un equipo que quiere hacer las cosas bien: energía, agresividad para recuperar la pelota y verticalidad. Al volante, Christian Pulisic, un pelotero que quizá no se distinga por su capacidad para marcar (solo un gol en 2026 entre el Milan y la selección), pero al que le sobró pie para maniobrar a su antojo partiendo desde la izquierda. El equipo recuperaba rápido el balón y él organizaba el asunto en ataque en los mejores minutos de Estados Unidos. Entre su actividad para unir cadenas de pases, el martillo de Balogun y la ruina rival, la tarde se puso pronto cuesta abajo para los locales. El juego fue la cocina de los goles. Algunos, además, bonitos. En el tercero, Balogun dejó una acción excelente para colocar el balón en la escuadra.

Gran tanto de Gio Reyna
De Paraguay no se sabía nada en un Mundial desde los cuartos de Sudáfrica 2010, desde aquella noche en la que Casillas le paró aquel penalti a Óscar Cardozo y luego Villa atrapó un triunfo agónico. Tres citas ausentes para los sudamericanos y un regreso de la mano del profe Gustavo Alfaro, un argentino con verbo florido. Se esperaba un equipo áspero y de pierna dura, pero la quiebra fue absoluta. Para el minuto cinco ya se había cortado un pie con el gol en propia puerta de Bobadilla y aquello marcó el derrumbe colectivo.
Los muchachos del veterano técnico argentino entraron en un ataque de nervios, paralizados y hechos un guiñapo. En ataque andaba el joven Julio Enciso, “Julito” para su entrenador, duda hasta el último momento por unos problemas físicos, y de él no se supo nada hasta la segunda parte. Nadie pudo conectar con el atacante del Estrasburgo. Cuando Paraguay abrió los ojos, ya iba 3-0.
Pulisic se quedó en la caseta en el descanso por una molestia física a la que Pochettino restó importancia, y el conjunto sudamericano tuvo un ligero ataque de orgullo que le dio el tanto de Mauricio Prado a pase de Enciso. Una forma de conectar con el Mundial, aunque muy tarde. A esas alturas, Estados Unidos ya había dado por terminada la sesión vespertina después de su prometedora primera mitad, pero todavía rascó otra gran diana. Gio Reyna, ingresado en el tramo final, asomó con un golpeo con el exterior sensacional en la acción del 4-1. A los de Pochettino les vendrán jornadas más espinosas y rivales más complejos, pero, de momento, se apuntaron una alegría y minutos de buen juego delante una colección de famosos.


