
“Españolísimas”, dijo Margarita Robles de Ceuta y Melilla, después de que 80.000 personas cruzasen el agua. Ese superlativo es un muro dicho en voz alta para producir y reforzar una esencia que la hace más sagrada, intensa y emocional justo cuando el cuerpo nacional ha sido traspasado. “Españolísima...
“Españolísimas”, dijo Margarita Robles de Ceuta y Melilla, después de que 80.000 personas cruzasen el agua.
Ese superlativo es un muro dicho en voz alta para producir y reforzar una esencia que la hace más sagrada, intensa y emocional justo cuando el cuerpo nacional ha sido traspasado.
“Españolísima” no confirma lo que ya sabemos.
Nadie llama españolísima a Cuenca: el superlativo no se posa sobre lo que está seguro, sino sobre lo que se teme incierto.
Decirlo de Ceuta y Melilla, y decirlo con to...




