
Las sucesivas olas de calor que achicharran España dan pocas alegrías, pero quizá una de ellas es el de poder tomar un helado bien frío para buscar un momento de pausa. Este verano, la necesidad de acudir a la heladería más cercana para combatir los efectos del cambio climático se ha topado con los ...
Las sucesivas olas de calor que achicharran España dan pocas alegrías, pero quizá una de ellas es el de poder tomar un helado bien frío para buscar un momento de pausa.
Este verano, la necesidad de acudir a la heladería más cercana para combatir los efectos del cambio climático se ha topado con los efectos de otro fenómeno muy contemporáneo, esta vez sobre el bolsillo: la inflación.
Los helados, tanto de heladería como de supermercado, han sufrido un incremento de precios generalizado, y los mot...




