
Un sonido que es como un dron. Cinco minutos. Y sale Kanye West, cruza el foso vacío ―no se han vendido entradas de pista― y se mete dentro del escenario, que es un medio globo gigante. Es como un astronauta solo. Y solo espera sostener casi dos horas de concierto desde esta fabulosa cima del mundo ...
Un sonido que es como un dron.
Cinco minutos.
Y sale Kanye West, cruza el foso vacío ―no se han vendido entradas de pista― y se mete dentro del escenario, que es un medio globo gigante.
Es como un astronauta solo.
Y solo espera sostener casi dos horas de concierto desde esta fabulosa cima del mundo en la que una vez habitó pero ya hace tiempo que no pisa.
En periodismo estas cosas nos pasan mucho.
Alguien tiene una idea genial para una sección.
Pero ¿podremos hacer dos años de eso? Nadie pregunt...



