
En el corto espacio de unas horas, lo que va del mediodía a las cuatro de la tarde, la ciudad de Ceuta ha cambiado de aspecto radicalmente: las calles tranquilas se han abarrotado de jóvenes descalzos, la umbría perezosa de los parques se ha convertido en una siesta multitudinaria, la playa con somb...
En el corto espacio de unas horas, lo que va del mediodía a las cuatro de la tarde, la ciudad de Ceuta ha cambiado de aspecto radicalmente: las calles tranquilas se han abarrotado de jóvenes descalzos, la umbría perezosa de los parques se ha convertido en una siesta multitudinaria, la playa con sombrillas y bikinis es ahora un tumulto de inmigrantes que se refrescan.
Ceuta no es la misma.
En una sola jornada, la del jueves, miles de inmigrantes que han pasado desde Marruecos, bien a nado en mar ...



