
Cuando eres niño, de un verano a otro pasan millones de cosas, como en el último día del año del calendario cósmico de Carl Sagan, que contiene nada menos que toda la historia de la humanidad. Los cambios físicos quedaban registrados en las fotografías de las vacaciones; en esas marcas que algunos p...
Cuando eres niño, de un verano a otro pasan millones de cosas, como en el último día del año del calendario cósmico de Carl Sagan, que contiene nada menos que toda la historia de la humanidad.
Los cambios físicos quedaban registrados en las fotografías de las vacaciones; en esas marcas que algunos padres iban haciendo en la pared para medir a su prole; en el bañador que ya no te servía… La playa era la misma, tú no.
Y para observar los cambios internos, la televisión funcionaba como un microscop...



