
La idea de agosto como un mes desierto de actividad parlamentaria parece cosa del pasado. La agitada vida política española —y mundial—, así como la sucesión de emergencias que el Gobierno de Pedro Sánchez viene encadenando desde la pandemia, han transformado el escasísimo programa estival de las Co...
La idea de agosto como un mes desierto de actividad parlamentaria parece cosa del pasado.
La agitada vida política española —y mundial—, así como la sucesión de emergencias que el Gobierno de Pedro Sánchez viene encadenando desde la pandemia, han transformado el escasísimo programa estival de las Cortes en uno más nutrido.
Este verano, la agenda no para a cuenta del estallido de la inédita crisis de Ceuta, de la que el PP responsabiliza a La Moncloa, y encamina al Senado y al Ejecutivo hacia un ...


