
Un triste ejército de pantalones rotos, chancletas disparejas, piernas vendadas y cabezas cubiertas con camisetas sigue una marcha cansina bajo el sol, camino de la frontera con Marruecos. Regresan vencidos. Su aventura ha sido un fracaso. Decenas de miles de inmigrantes llegados en aluvión el jueve...
Un triste ejército de pantalones rotos, chancletas disparejas, piernas vendadas y cabezas cubiertas con camisetas sigue una marcha cansina bajo el sol, camino de la frontera con Marruecos.
Regresan vencidos.
Su aventura ha sido un fracaso.
Decenas de miles de inmigrantes llegados en aluvión el jueves desde Marruecos a Ceuta por el mar hicieron ayer el camino de vuelta, sin risas, sin vivas a España, sin ganas.
Por la carretera, flanqueada de militares que les apremian el paso, viene cansado un j...




