
Un dron surca la niebla entre la frontera de Ceuta y Marruecos, porque los días en los que la ciudad amanece sumida en ese espesor blanco solían ser propicios para que los migrantes trataran de cruzar a nado. Pero a pesar de la vigilancia del dispositivo que sobrevuela El Tarajal, nadie cruza ilegal...
Un dron surca la niebla entre la frontera de Ceuta y Marruecos, porque los días en los que la ciudad amanece sumida en ese espesor blanco solían ser propicios para que los migrantes trataran de cruzar a nado.
Pero a pesar de la vigilancia del dispositivo que sobrevuela El Tarajal, nadie cruza ilegalmente, y legalmente muy poco.
El paso fronterizo registra un pequeño goteo de personas que entran, y aún más pequeño de migrantes que deciden abandonar e irse.
La mayoría sigue aquí, luchando con otra...




