
Cuando el rock español joven parecía un asunto marginal y limitado a una escorada minoría, llegó Arde Bogotá y lo llevó de nuevo a la cima, a llenar pabellones, a arrastrar a miles de seguidores a festivales, a conseguir que un público amplio vibre con las guitarras rotundas y las canciones visceral...
Cuando el rock español joven parecía un asunto marginal y limitado a una escorada minoría, llegó Arde Bogotá y lo llevó de nuevo a la cima, a llenar pabellones, a arrastrar a miles de seguidores a festivales, a conseguir que un público amplio vibre con las guitarras rotundas y las canciones viscerales.
A las mieles del éxito suele acompañarlas el recelo de una parte del público y de algunos críticos, sectores ambos ruidosos y llenos de suspicacias.
Desde que el cuarteto de Cartagena se transform...


