
Los ochenta fueron una hipérbole. Después de décadas de vivir en el ascetismo de las costumbres y la represión de los deseos del franquismo, toda una generación se dedicó a derribar lo aburrido, lo normativo, lo prohibido, lo de antes. Los jóvenes rompieron con el pasado sin anestesia y sin saber qu...
Los ochenta fueron una hipérbole.
Después de décadas de vivir en el ascetismo de las costumbres y la represión de los deseos del franquismo, toda una generación se dedicó a derribar lo aburrido, lo normativo, lo prohibido, lo de antes.
Los jóvenes rompieron con el pasado sin anestesia y sin saber que algunos acabarían rotos en el empeño.
Carlos Caballé fue un destacado representante de aquella hornada sensible, inconformista y rebelde que se quedó por el camino.
Cada uno había accedido a la rebe...



