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Puente se aparta para intentar salvar la campaña del PSOE pese al respaldo de Sánchez a su gestión

miércoles, 4 de noviembre de 2026
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Óscar Puente decidió finalmente dimitir y abandonar la política de primer nivel para intentar salvar la campaña del PSOE, muy tocada después del segundo accidente mortal de la alta velocidad en nueve meses. Esta es la interpretación más extendida en el Gobierno y el PSOE. El propio Puente apuntó a e...

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Óscar Puente decidió finalmente dimitir y abandonar la política de primer nivel para intentar salvar la campaña del PSOE, muy tocada después del segundo accidente mortal de la alta velocidad en nueve meses. Esta es la interpretación más extendida en el Gobierno y el PSOE. El propio Puente apuntó a esa idea: “Nadie es más grande que su organización. Mi ego nunca ha sido mayor que mi partido”.

Los que creían que debía irse, que eran algunos dirigentes y ministros importantes, se felicitaron inmediatamente. Los que creían que debía seguir, en línea con lo que estaba planteando el entorno del presidente, aplaudieron su generosidad, pero a la vez se inquietaron ante la posibilidad de que esto perjudique a la campaña y que ahora todos los dardos vayan directos contra Sánchez, que según el ministro se enteró de la dimisión solo unos minutos antes y sin posibilidad de frenarla. Pero la sensación más extendida en el Gobierno es que esto podrá reactivar la campaña y reanimar a una izquierda en estos días muy alicaída.

Fiel a su línea de hacer de la necesidad virtud, Sánchez, que según su entorno y el propio Puente se había resistido a esta dimisión, decidió aplaudirla inmediatamente y tratar de convertirla en un ariete político contra la oposición. “Puente ha dado la cara, ha dado soluciones y después ha dado un paso al lado. Por dignidad. Por respeto a las víctimas y al proyecto progresista. Demuestra así que no todos los políticos y no todos los partidos son iguales”, dijo el presidente avalando esta idea de que Puente ha intentado salvar la campaña del PSOE.

“Ha sido Óscar en estado puro”, resumía un ministro después de la sorpresa inicial de una dimisión que no conocía el núcleo duro del sanchismo. “Primero pensé que se iba a ir después del luto y ahora ya pensaba que no se iba, pero la verdad es que ha tenido una de las mejores intervenciones que se recuerdan en el Congreso. Lo vamos a echar de menos”, resumía otro. “Ha seguido el curso natural después de lo que ha pasado. Algo tenía que pasar. Demasiada tensión que era difícil enfriar, esperando solo que pasara el tiempo. Él no haría nada que pensara que perjudicaría al proyecto”, señalaba un ministro que ya el fin de semana pensaba que tendría que dimitir antes o después.

Óscar Puente recogía sus papeles tras anunciar su dimisión en el Congreso.SAMUEL SANCHEZ
Óscar Puente recogía sus papeles tras anunciar su dimisión en el Congreso.SAMUEL SANCHEZ

Otro ministro estaba convencido de que esto supone un giro importante en el estado de ánimo de la izquierda. “Estas cosas son muy poderosas en la gente de izquierdas, que pasa de estar retraída a salir al ataque. Ahora cobra mucho más sentido la comparación con lo que hacen ellos. Rearma, reafirma y revitaliza al votante progresista que agradece estas cosas como el aire que respira. Muy potente: empequeñece a la derecha y rearma a las personas progresistas con su tema preferido: la ética y la ejemplaridad. Ha medido muy bien los tiempos, las decisiones y los argumentos”, señalaba.

Fuentes del Gobierno remataban las palabras del presidente: “El ministro Puente ha hecho un ejercicio de responsabilidad política por partida doble. Ha gestionado los momentos más difíciles de la emergencia, identificando las causas del accidente, explicándolas a la opinión pública, y poniendo en marcha las medidas necesarias para atajarlas y asistir a las víctimas. Acto seguido, ha renunciado a su cargo por voluntad propia. El Gobierno agradece al ministro Puente su integridad y su altura de Estado y se compromete a seguir trabajando para restablecer la confianza en nuestra alta velocidad”.

El ministro se pasó casi todo el día despejando golpes, primero en una rueda de prensa y después en una larga comparecencia parlamentaria, y terminó la jornada dimitiendo entre lágrimas y con un “gracias y hasta siempre”. Lo anunció, según explicó, sin que lo supiera previamente ni siquiera Sánchez, solo la familia del ministro. Todo indica que Puente se lo contó al presidente por mensaje desde la propia comparecencia. Sánchez le había apoyado hasta el final y le había pedido expresamente que no dimitiera, según el propio ministro, pero Puente decidió que era insostenible seguir de ministro después de dos accidentes mortales en nueve meses tras 35 años sin ninguno.

Puente no solo renuncia al ministerio, también a ir en las listas —encabezaba la de Valladolid— y por tanto deja la política de primer nivel y así despeja la campaña del PSOE, como esperaban desde hace días algunos ministros y dirigentes. Hasta el accidente, el ministro era un puntal de la campaña y un hombre clave en la estrategia de Sánchez, que se queda sin un escudero decisivo que incluso aspiraba a la sucesión del presidente y ha caído menos de una semana después de la tragedia.

Al terminar la comparecencia, Puente pidió perdón a los diputados del PSOE, que no sabían nada. “Disculpad que no lo podía decir, no lo sabía el presidente ni mi equipo”, les dijo. El portavoz socialista en el Congreso, Patxi López, el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Rafael Simancas, y otros diputados como Antidio Fagúndez y Javier Cendón le acompañaron hasta el ascensor.

En La Moncloa insistían en que el presidente mantendría el apoyo a Puente hasta las elecciones, pero la realidad es que por detrás se estaba fraguando la dimisión. Según Puente, ya lo tenía decidido desde el primer momento, cuando viajaba camino del centro de control nada más conocer el accidente, pero la realidad es que aguantó todo el fin de semana y dio señales de resistencia hasta el último momento, incluso durante la durísima comparecencia en el Congreso.

Mientras Sánchez lo apoyaba, otros sectores del Gobierno y del PSOE señalaban en privado que la situación era insostenible y no descartaban que Puente acabara dimitiendo esta semana, como finalmente pasó. Estos ministros creían que el ministro debía salir para permitir que Sánchez pueda intentar recuperar su campaña electoral sin que todo el foco se ponga en esto.

El ministro Óscar Puente durante su comparecencia.SAMUEL SANCHEZ
El ministro Óscar Puente durante su comparecencia.SAMUEL SANCHEZ

Algunos ministros señalaban durante el fin de semana que Puente no podía llegar al martes, al Consejo de Ministros. “No puede no pasar nada después de dos accidentes mortales en nueve meses”, decía un ministro relevante. Pero al ver que no solo llegaba, sino que era él quien comparecía tras el Consejo de Ministros, muchos pensaron que Sánchez había decidido que siguiera hasta las elecciones. Así que la sorpresa fue mayúscula.

Públicamente, el presidente no había apoyado a su ministro porque no ha habido ocasión de preguntarle. Pero en privado lo mantenía y, según Puente, le había pedido que siguiera. Por eso algunos apuntaban a este miércoles como un día clave, ya que Sánchez tiene el jueves una rueda de prensa tras la Cumbre Iberoamericana en la que tenía que mojarse sobre Puente. Finalmente, el ministro ni siquiera llegó al miércoles, dimitió después de presentar un paquete de medidas para mejorar la seguridad y aguantar una durísima comparecencia parlamentaria.

Puente, que aquí también ejercía como último escudo frente a Sánchez, la verdadera pieza que se quiere cobrar la oposición, había optado, “sobradamente respaldado” por Sánchez, según decía su propio entorno, por aguantar varios días. El propio ministro, en el momento de anunciar su dimisión, dio a entender que Sánchez no conocía la decisión y que le iba a sorprender enterarse en directo como todos los demás.

Sánchez le había encargado a su ministro la tarea de intentar recuperar la confianza en la alta velocidad, y él preparó durante el fin de semana, de forma que nada indicaba una dimisión inminente, un gran paquete de medidas para reforzar la seguridad que anunció con total normalidad tras el Consejo de Ministros. Varias veces se le preguntó ahí por su dimisión, y admitió que le parecían razonables algunas de esas peticiones, como la de Ada Colau, candidata del Frente Amplio, pero insistió en que no creía que debiera dimitir porque no había tomado ninguna decisión que provocara o facilitara los accidentes.

Cuando, por la mañana, en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, le preguntaron qué tenía que pasar para que dimitiera si no lo hacía tras dos accidentes mortales en la alta velocidad en nueve meses, Puente admitió que entendía e incluso “compartía” esas peticiones de dimisión, pero decidió alargar el misterio e hizo creer que, a pesar de todo, había decidido seguir. Y ya a última hora de la tarde, decidió contestar a esa pregunta: “Un ministro no puede seguir al frente después de dos accidentes mortales en nueve meses”, remató antes de anunciar la dimisión.

Más allá del de Sánchez y la cúpula del PSOE, y no toda, Puente apenas tenía apoyos. La petición de dimisión estaba muy extendida, no solo en el mundo político, sino también entre los analistas. Puente fingió durante días que no era sensible a esa presión y se mostró durante todo el día como un político correoso, con una gran capacidad de defensa, que parecía dispuesto a resistir contra viento y marea. Pero no era verdad. Tenía la decisión tomada y la anunció por sorpresa en el momento más impactante, al final de la comparecencia.

Poco antes, cuando parecía que quería seguir, Puente había optado por una salida que algunos de sus socios le criticaron: enfrentarse al PP porque nunca, según recordó, ningún dirigente de los populares asumió la responsabilidad y dimitió después de ninguna de las múltiples tragedias que les tocó gestionar en sus años de gobierno, ya sea nacional o autonómico.

Apoyado por el portavoz del PSOE, Patxi López, que hizo un recorrido por las gestiones más criticadas del PP —desde el Yak42 hasta la dana en Valencia, pasando por Angrois—, Puente recordó que nadie dimitió en ninguna de esas tragedias, y Mazón tardó más de un año y lo hizo por presión de las víctimas, no del PP. Y justo después de esgrimir todo ese argumento para seguir, Puente se quebró anunciando que lo dejaba, que él era diferente, que no iba a hacer como el PP y no se iba a enrocar en el puesto.

El ministro Óscar Puente comparece en la Diputación Permanente del Congreso para informar de las causas del accidente ferroviario de Urda.  Samuel Sánchez
El ministro Óscar Puente comparece en la Diputación Permanente del Congreso para informar de las causas del accidente ferroviario de Urda. Samuel Sánchez

¿Y por qué entonces no lo hizo el primer día? Puente argumentó que quería hacerlo después de investigar el accidente, averiguar dónde están los problemas, plantear soluciones en el Consejo de Ministros y finalmente dar explicaciones ante el Congreso. Finalmente, fue lo que hizo. Algunos en el PSOE creen que esta era la única manera de intentar reconducir la campaña socialista, hacer un corte y buscar un nuevo discurso que vuelva a conectar con el electorado progresista.

El efecto se verá en los próximos días. Pero lo cierto es que la precampaña, que venía bien para los socialistas hasta el miércoles pasado, o al menos así lo pensaban ellos, ha dado un giro radical en el que ya todo es imprevisible y el PP y Vox parecen cada vez más convencidos de que tienen al alcance de la mano una victoria aplastante.

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