“Hay una idea que me atormenta”, dice Alana S. Portero (Madrid, 48 años). “La idea de cómo los cuerpos pueden dejar de ser cuerpos para ser cadáveres, materia desechable y en descomposición, carne a la que se le despoja de su condición de persona”. No es una idea muy agradable para una soleada mañan...
“Hay una idea que me atormenta”, dice Alana S.
Portero (Madrid, 48 años).
“La idea de cómo los cuerpos pueden dejar de ser cuerpos para ser cadáveres, materia desechable y en descomposición, carne a la que se le despoja de su condición de persona”.
No es una idea muy agradable para una soleada mañana de sábado —sobre todo si se ha salido la noche anterior—, cuando la escritora comparece en la redacción de este periódico; pero, desde luego, es una verdad inevitable que preferimos arrinconar en un...


