La noche en que Luiz Inácio Lula da Silva ganó su cuarto mandato, entre ministros veteranos y viejos y nuevos aliados del Partido de los Trabajadores, había un hombre que no se despegaba del presidente y que casi nadie fuera de Brasil sabría reconocer. Llamaba la atención por su sonrisa grande y bla...
La noche en que Luiz Inácio Lula da Silva ganó su cuarto mandato, entre ministros veteranos y viejos y nuevos aliados del Partido de los Trabajadores, había un hombre que no se despegaba del presidente y que casi nadie fuera de Brasil sabría reconocer.
Llamaba la atención por su sonrisa grande y blanca y por ser el único vestido con la camiseta amarilla de la selección.
Era André Janones, un diputado convertido en general de un ejército digital sin el que no se entiende la remontada histórica de...



