Aún no había amanecido en Nueva York, donde dormía Pedro Sánchez, cuando en Madrid se estaba produciendo a la vista de todos el acontecimiento que precipitaría un adelanto electoral que el presidente había rechazado decenas de veces. Rodeada de activistas del Sindicato de Inquilinas, de caras conoci...
Aún no había amanecido en Nueva York, donde dormía Pedro Sánchez, cuando en Madrid se estaba produciendo a la vista de todos el acontecimiento que precipitaría un adelanto electoral que el presidente había rechazado decenas de veces.
Rodeada de activistas del Sindicato de Inquilinas, de caras conocidas y muy identificadas con el progresismo —como Ana Belén, Juan Diego Botto y Carlos Bardem—, Maricarmen Abascal, de 87 años, abandonaba su casa en camilla, desahuciada por el fondo que la compró, de...




