
Los buitres de verdad son buena gente. Da gusto verlos volar por encima del desfiladero de La Yecla, situado junto a Santo Domingo de Silos, o posarse para observar el paisaje desde los cercanos riscos de las Peñas de Cervera. Con sus alas sin aleteo descubrimos la fuerza del viento y el flujo de la...
Los buitres de verdad son buena gente.
Da gusto verlos volar por encima del desfiladero de La Yecla, situado junto a Santo Domingo de Silos, o posarse para observar el paisaje desde los cercanos riscos de las Peñas de Cervera.
Con sus alas sin aleteo descubrimos la fuerza del viento y el flujo de las corrientes, el movimiento de lo inmóvil.
Cuando se posan, conforman un majestuoso ejército limpiador de cadáveres de animales y de sus bacterias; son la funeraria del ecosistema.
Y jamás nos atacará...



