
Anteayer me comí un bulo como la catedral de Burgos. Qué vergüenza. Casi 60 años de vida y 40 de oficio y todavía me la cuelan. En mi disculpa diré que estaba liadísima. Hallábame sentada en el trono, móvil en ristre, indignadísima con la que le estaba cayendo en redes sociales a Inés García, cuando...
Anteayer me comí un bulo como la catedral de Burgos.
Qué vergüenza.
Casi 60 años de vida y 40 de oficio y todavía me la cuelan.
En mi disculpa diré que estaba liadísima.
Hallábame sentada en el trono, móvil en ristre, indignadísima con la que le estaba cayendo en redes sociales a Inés García, cuando, de repente, el algoritmo me puso ante los ojos un comunicado de la susodicha pidiendo compasión en su cuenta verificada de X y, claro, me faltó tiempo para retuitearlo con un comentario de apoyo.
Pu...



