
Maricarmen Abascal nunca debió pensar que al final de su vida acabaría desatando un seísmo social y político. Nunca pudo imaginar que se transformaría en el símbolo de un descontento que llevaba tiempo gestándose en España. Una orden judicial forzó su desahucio del piso en el distrito madrileño de R...
Maricarmen Abascal nunca debió pensar que al final de su vida acabaría desatando un seísmo social y político.
Nunca pudo imaginar que se transformaría en el símbolo de un descontento que llevaba tiempo gestándose en España.
Una orden judicial forzó su desahucio del piso en el distrito madrileño de Retiro en el que había vivido desde los 17 años.
Tenía 87.
Fue el pasado 23 de septiembre y las imágenes del desalojo, en camilla, en medio de un despliegue policial, y con cientos de jóvenes en la cal...


