Para ella llega tarde, porque su desahucio ya se ha ejecutado y se ha quedado sin casa. Pero Maricarmen Abascal, a sus 87 años y con una imagen de total fragilidad en su silla de ruedas, parece estar a punto de lograr un imposible: los grupos de la mayoría de investidura, que llevaban meses de batal...
Para ella llega tarde, porque su desahucio ya se ha ejecutado y se ha quedado sin casa.
Pero Maricarmen Abascal, a sus 87 años y con una imagen de total fragilidad en su silla de ruedas, parece estar a punto de lograr un imposible: los grupos de la mayoría de investidura, que llevaban meses de batalla sin solución a la vista, parecen ahora forzados a encontrar un acuerdo y dar un giro a la política de vivienda este martes con un decreto pactado entre todos.
A la presión de la propia Maricarmen s...




