
El País — Presunta imparcialidad
Ante el giro de los acontecimientos, con la legislatura en plena ebullición, lo más cómodo es apelar a la división de poderes, la imparcialidad de los jueces y dejar “que hablen los tribunales”. Que caiga quien tenga que caer. Cualquiera que vaya más allá de ahí se expone a que se le acuse de discul...
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Ante el giro de los acontecimientos, con la legislatura en plena ebullición, lo más cómodo es apelar a la división de poderes, la imparcialidad de los jueces y dejar “que hablen los tribunales”.
Que caiga quien tenga que caer.
Cualquiera que vaya más allá de ahí se expone a que se le acuse de disculpar la corrupción por sectarismo partidista o de subvertir la independencia del poder judicial.
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