
El beso que Rafael Hernández siempre daba a su mujer antes de salir de viaje era uno de esos gestos que se repiten tantas veces, tan cotidianos, que uno nunca imagina que se pueda llegar a echar de menos. Ella se lo recordaba cada vez, por temprano que fuese: “Aunque esté dormida, me das un beso”. P...
El beso que Rafael Hernández siempre daba a su mujer antes de salir de viaje era uno de esos gestos que se repiten tantas veces, tan cotidianos, que uno nunca imagina que se pueda llegar a echar de menos.
Ella se lo recordaba cada vez, por temprano que fuese: “Aunque esté dormida, me das un beso”.
Pero el miércoles por la mañana se salto esa promesa.
Un par de horas después, la familia recibió una llamada del jefe de Rafa para decirle que el AVE en el que viajaba había colisionado con un Iryo.
P...



