
Promover una carrera de Fórmula 1 en el casco urbano de Madrid parecería en principio una idea redundante y superflua. Madrid ya es, en gran parte, un circuito permanente de automovilismo y motociclismo, en el que los conductores apasionados por el ruido y la velocidad pueden cultivar su deporte con...
Promover una carrera de Fórmula 1 en el casco urbano de Madrid parecería en principio una idea redundante y superflua.
Madrid ya es, en gran parte, un circuito permanente de automovilismo y motociclismo, en el que los conductores apasionados por el ruido y la velocidad pueden cultivar su deporte con el beneplácito de las autoridades.
El ciudadano caminante se convierte a diario en espectador forzoso y en directo de ese deporte que los tristes aficionados de provincias han de resignarse a disfrut...
