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Sánchez ignora la petición de dimisión y reta al PP y Junts a presentar una censura juntos

viernes, 26 de junio de 2026
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Sánchez ignora la petición de dimisión y reta al PP y Junts a presentar una censura juntos
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La desesperación de los ministros con Junts es cada vez más fuerte. “No hay quien les entienda. Un día en el Senado se ausentan de una votación casi idéntica a la del Congreso de este jueves donde finalmente sí votan con el PP y Vox, después tumban inversiones que son buenas para Cataluña, pero a la...

La desesperación de los ministros con Junts es cada vez más fuerte. “No hay quien les entienda. Un día en el Senado se ausentan de una votación casi idéntica a la del Congreso de este jueves donde finalmente sí votan con el PP y Vox, después tumban inversiones que son buenas para Cataluña, pero a la vez apoyan otras leyes en el mismo pleno, no se sabe con quién hablar, qué negociar, es todo incomprensible”, se sincera un miembro del Ejecutivo desconcertado después de que el partido de Carles Puigdemont votara con PP y Vox una moción que pedía la dimisión de Pedro Sánchez y le instaba a plantear una moción de confianza.

El presidente no hará ninguna de las dos cosas. “Esta votación tiene efecto político cero”, insistía el ministro de Justicia, Félix Bolaños, nada más producirse. Fuentes del Ejecutivo insisten en que desde el punto de vista jurídico, la moción es un brindis al sol porque no es vinculante —no se trata de una ley— y está pidiendo al presidente que haga algo a lo que nadie puede obligarle, porque son atribuciones exclusivamente suyas, como la dimisión o el registro de una moción de confianza.

En el Gobierno interpretan que todo esto son juegos florales porque Junts no se anima a hacer lo único que realmente está en su mano para tumbar a Sánchez, que es apoyar una moción de censura del PP y hacer presidente a Alberto Núñez Feijóo con los votos de Vox, algo que tendría tanto coste político en Cataluña que en La Moncloa creen que nunca sucederá. De hecho, Sánchez está retando a Junts a hacer eso si realmente quiere tumbarlo.

Lo están diciendo todos sus ministros, pero se lo dijo él mismo el miércoles a Miriam Nogueras, la portavoz de Junts: “Si quieren presentar una moción de censura con PP y Vox, háganla, pero dejen los subterfugios que son para la galería”, le espetó cuando ella le pidió que dimitiera y diera paso a una nueva investidura con otro candidato del PSOE o independiente. En el Gobierno no se toman en serio ninguno de estos movimientos de Junts, y creen que son todo juegos para intentar tener protagonismo político y sobre todo para esquivar la moción de censura con el PP de la que siguen huyendo.

¿Y no ha llegado el momento de hacerle un pulso a Junts o intentar una negociación para reconducir la relación? En el Gobierno se han hecho esta pregunta, y la respuesta que llega desde La Moncloa es bastante clara: Sánchez es cada vez más directo en sus intervenciones mostrando el enfado del Ejecutivo con la posición de los independentistas, que están en el no a casi todo, pero no va a dar el salto de ir al choque total con ellos porque cree que aún están por definir su posición real.

En el Gobierno creen que Junts tiene una situación delicada porque casi tres años después de la investidura de Sánchez aún no han logrado el elemento central de lo que negociaron en esos días: el regreso de Carles Puigdemont a Cataluña a través de una ley de amnistía. Y eso va a empezar a materializarse el 16 de julio, cuando con toda probabilidad el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) le dé la razón y le diga que está bien la ley de amnistía y se le puede aplicar al él, al contrario de lo que dice el Tribunal Supremo español. A partir de ahí, el Tribunal Constitucional le daría amparo, previsiblemente en octubre, y podría volver.

Junts insiste en que eso no cambia nada, pero en el Ejecutivo están convencidos de que ese es el momento de la verdad para un grupo que está viendo cómo pierde votos por todas partes, pero especialmente por Aliança Catalana, y está viendo en riesgo su espacio, su influencia e incluso su supervivencia política. En el Gobierno creen que con Puigdemont en Cataluña toda la confusión que traslada ahora Junts se enfocará hacia un lado u otro, y ese será el momento de intentar reconducir la relación, aunque para entonces la legislatura ya estará muy cerca de su fin.

En La Moncloa, con una visión más a medio plazo y evitando el malestar que genera el tono y algunas decisiones de Junts como esta de sumarse al PP y Vox para pedir la dimisión del presidente, están convencidos de que Puigdemont aún no ha tomado la decisión estratégica de fondo de hacia dónde quiere llevar a su grupo, y creen que esto cambiará en cuanto esté en Cataluña.

Un destacado miembro del Ejecutivo resume esta visión estratégica que se ha impuesto en La Moncloa, y que apuesta por dar tiempo para ver hacia dónde va realmente el grupo de Puigdemont. “A Junts no le da ni un voto la fotografía con PP y Vox. Estamos viendo cómo van las encuestas. No les sienta bien estar con PP y Vox. Tienen que tomar una decisión estratégica. ¿Con quien quieren pactar? ¿Con Aliança Catalana? ¿Quieren apostar por la antipolítica o la política útil? Si no eres útil, tus votantes se van a opciones más antisistema. Hay que tener paciencia estratégica. Vienen cambios importantes por delante y debates incómodos para ellos como la quita, la financiación autonómica. Para todas estas decisiones necesitan a su líder", rematan fuentes del Gobierno. Por tanto, mientras el PP se instala en la euforia porque cree que Junts ya ha cambiado de bando y está con ellos pidiendo la dimisión de Sánchez, en La Moncloa mantienen la calma y siguen con la hoja de ruta prevista: decreto de la guerra, financiación autonómica, Presupuestos, y muy al final de la carrera, elecciones. Y en el medio está previsto en regreso de Puigdemont, está por ver con qué consecuencias políticas.

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