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‘Grande de España’, una sátira de la aristocracia con forma de comedia romántica

viernes, 23 de octubre de 2026
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‘Grande de España’, una sátira de la aristocracia con forma de comedia romántica
El País — ‘Grande de España’, una sátira de la aristocracia con forma de comedia romántica

Los orígenes de Grande de España, la nueva serie de Netflix, tienen algo de metatelevisión. Mientras visitaban casas para rodar otra serie, los cineastas Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero se encontraron con que se repetía una misma situación: en un momento de la visita al opulento y decadente...

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Los orígenes de Grande de España, la nueva serie de Netflix, tienen algo de metatelevisión. Mientras visitaban casas para rodar otra serie, los cineastas Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero se encontraron con que se repetía una misma situación: en un momento de la visita al opulento y decadente espacio aparece, tras una puerta que da a una zona fría y desangelada, el hijo de la dueña. Se trata de un hombre de cuarenta y tantos que no ha prosperado en la vida y reside en la casa como si de un guardés se tratara. Algunas de esas anécdotas en pisos que se alquilan para rodajes con el fin de poder cubrir los gastos de su mantenimiento están en los cimientos de la nueva historia de los creadores de Vergüenza y Sentimos las molestias. Eso les recordó a la película de Berlanga Patrimonio nacional, “y empezamos a fantasear con ese Madrid de palacetes y de cierta ranciedad de dinero muy antiguo”, explica Cavestany en conversación por videollamada.

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La serie de seis episodios cuenta la historia de dos impostores. Antonio de la Torre es don Leandro, un marqués venido a menos, arruinado y que sueña con ser nombrado Grande de España. Para salir del desastre económico solo encuentra una salida: vender el palacete familiar de Madrid donde reside (y que ya alquila para rodajes, como en la anécdota inicial). Ahí entra en juego el personaje que encarna Alexandra Jiménez, la millonaria empresaria Sofía Carrington, quien hace una jugosísima oferta por el inmueble. Pero tanto el marqués, quien trata de mantener las apariencias de cara a la galería, como la empresaria, que lleva una doble vida, no son más que dos fracasados entre los que se establecerá un juego de negociaciones y seducción.

Enric Benavent y Antonio de la Torre, en el tercer episodio de 'Grande de España'.TXUCA PEREIRA/NETFLIX
Enric Benavent y Antonio de la Torre, en el tercer episodio de 'Grande de España'.TXUCA PEREIRA/NETFLIX

Aunque ningún marqués inspiró directamente el personaje de Antonio de la Torre, los guionistas confiesan que se sirvieron mucho de la imagen del propio actor para construir a Leandro. También tuvieron varios encuentros con aristócratas para conocer su mundo por dentro. Especial relevancia tuvo el apoyo de Íñigo Ramírez de Haro, dramaturgo, exdiplomático y cuñado de Esperanza Aguirre, que en sus obras ha satirizado la aristocracia. Él dio algunas pistas a los guionistas y, sobre todo, fue referente para De la Torre. “Establecieron una relación tan grande que nos llegó a exasperar un poco. Cuando dábamos a Antonio separatas, ideas o textos, él las contrastaba con Íñigo, le usaba de baremo de si estaba bien o mal. Al principio nos pareció bien, pero al final nos llegó a tocar un poco las narices”, confiesa Cavestany entre risas.

Grande de España no quiere retratar el mundo de la aristocracia, sino que aprovecha ese universo y los dos impostores que protagonizan la historia para construir una comedia romántica de enredo. “Antonio de la Torre fue muy insistente en que fuera una comedia muy de verdad, en no buscar ridiculizar más allá de lo que ya se ridiculizan los personajes”, explica Álvaro Fernández Armero en otra ventana de la videollamada. “Para nosotros, Leandro no era un noble, sino un mendigo, alguien en el límite absoluto de la vida. Lo difícil era cómo combinar esa urgencia vital y esa extrema decadencia con un entorno que te lleva a lo contrario. Al final la serie es un cuento, El príncipe y la mendiga, tiene un punto de fábula”, añade.

Alexandra Jiménez, en el primer episodio de 'Grande de España'.TXUCA PEREIRA/NETFLIX
Alexandra Jiménez, en el primer episodio de 'Grande de España'.TXUCA PEREIRA/NETFLIX

Esta es la primera serie de la pareja de creadores para Netflix tras dos títulos en Movistar Plus. ¿Han notado diferencias con el cambio? “Lo primero que nos dijeron en Netflix era que ahí no podíamos hacer Vergüenza, por si se nos había pasado por la cabeza”, recuerda Fernández Armero. Lo segundo y último supuso un cambio importante en la estructura de la serie: antes de que el guion llegara a los despachos de Netflix, el descubrimiento del engaño de Sofía Carrington llegaba más tarde, hacia la mitad de la trama. Pero en la plataforma pidieron que tuviera lugar en el primer episodio para que estuvieran todas las cartas sobre la mesa para el espectador desde el principio. Incluso el tráiler adelanta ese giro. “Si esperas tres o cuatro episodios, tienes espacio para desarrollar los dos mundos y la impostura. Pero en una plataforma como Netflix ahora mismo eso no funciona; el descubrimiento tiene que llegar pronto”, cuenta Cavestany. “Ahora convivimos con la ansiedad del espectador”, añade Fernández Armero sobre una decisión que les obligó a reorganizar el guion.

Varios referentes salen a colación durante la charla con los dos creadores. Berlanga aparece, por supuesto, aunque confiesan que sus películas no estaban en la conversación cuando empezaron a idear la trama, sino que salió a colación cuando buscaban espacios para el rodaje. “Nos daba mucha envidia que Patrimonio nacional se hubiera rodado en el palacio de Linares”, confiesa Cavestany. Grande de España se ha grabado en el Palacio de la Trinidad, en el madrileño barrio de Salamanca, mientras que el mundo de la coprotagonista se recreó en barrios del sur de Madrid como Villaverde, Vallecas y Entrevías. Otro referente que sale en la conversación es la película Un par de seductores, comedia de 1988 de Frank Oz con Michael Caine y Steve Martin. Y también Armas de mujer, filme protagonizado por Melanie Griffith que incluso se homenajea en algunas secuencias con el personaje de Alexandra Jiménez.

En la serie se combinan referentes y también géneros y tonos. “El público ya está acostumbrado a tratar con los géneros de una forma no evidente. Y también tenemos todos asumidísimo que la comedia solo se sostiene sobre el drama, incluso sobre el tremendo drama”, dice Cavestany. Por eso resulta natural el profundo poso de amargura y tristeza presente en buena parte de esa historia de apariencias y engaños que es Grande de España.

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