
Maricarmen levanta la vista. Es lunes y faltan apenas 48 horas para que se ejecute su desahucio. Tiene 87 años. Hace siete que le llegó un primer burofax que le avisaba del peligro a la vista, quedarse en la calle, fuera de la casa donde ha vivido durante siete décadas. Su salud se ha debilitado en ...
Maricarmen levanta la vista.
Es lunes y faltan apenas 48 horas para que se ejecute su desahucio.
Tiene 87 años.
Hace siete que le llegó un primer burofax que le avisaba del peligro a la vista, quedarse en la calle, fuera de la casa donde ha vivido durante siete décadas.
Su salud se ha debilitado en los últimos meses, le cuesta respirar, andar, necesita una silla de ruedas para moverse.
Cuando llega el día, la sacan en camilla de su casa luego de haber escuchado durante horas los gritos y los gol...



