
Pocas confesiones musicales hay tan incómodas como admitir que te gusta Muse. La banda británica lleva más de dos décadas llenando estadios y escribiendo algunos de los himnos más reconocibles del rock del siglo XXI, pero nunca ha conseguido algo que, sobre el papel, debería haber resultado mucho má...
Pocas confesiones musicales hay tan incómodas como admitir que te gusta Muse.
La banda británica lleva más de dos décadas llenando estadios y escribiendo algunos de los himnos más reconocibles del rock del siglo XXI, pero nunca ha conseguido algo que, sobre el papel, debería haber resultado mucho más sencillo: prestigio.
En Muse, el éxito nunca ha servido como argumento a favor.
Más bien al contrario.
Cuanto más grande se ha hecho la banda, más fácil ha sido ridiculizarla.Seguir leyendo.


