Cuando el sol empezó a emerger en Ceuta, en el amanecer del 30 de julio, los trabajadores del único cementerio musulmán de la ciudad vieron decenas de cabezas asomar en el agua mientras se preparaban para la jornada laboral. Porque el campo santo de Sidi Embarek, visitado por los Reyes este martes c...
Cuando el sol empezó a emerger en Ceuta, en el amanecer del 30 de julio, los trabajadores del único cementerio musulmán de la ciudad vieron decenas de cabezas asomar en el agua mientras se preparaban para la jornada laboral.
Porque el campo santo de Sidi Embarek, visitado por los Reyes este martes como homenaje a las víctimas mortales de la entrada masiva, tiene vistas al mar justo a pocos metros del paso fronterizo de El Tarajal, por donde accedieron unas 80.000 personas.
Las obras de ampliació...



