
Seis tomates pequeños, 980 coronas, casi siete euros al cambio. Una hamburguesa en un local de lo más sencillo, 28 euros. Una prosaica pizza pepperoni para llevar, más de 22. Una postal de los inconfundibles —y preciosos— fiordos islandeses, casi cinco. Visitar estos días Reikiavik —y, ni que decir ...
Seis tomates pequeños, 980 coronas, casi siete euros al cambio.
Una hamburguesa en un local de lo más sencillo, 28 euros.
Una prosaica pizza pepperoni para llevar, más de 22.
Una postal de los inconfundibles —y preciosos— fiordos islandeses, casi cinco.
Visitar estos días Reikiavik —y, ni que decir tiene, los rincones más turísticos del país nórdico— es una actividad de riesgo para el bolsillo.
Sobre la remota y rica isla, que el sábado que viene celebra una consulta clave para su adhesión a la ...




