
La vida de un rey es difícil, y entre sus trances ingratos está estrechar la mano a personas detestables. El ministro de Transportes ha reprochado que Felipe VI saludara al activista ultraderechista Javier Negre: una absoluta ignominia, posteó en X, mientras publicitaba a una figura a quien muchos c...
La vida de un rey es difícil, y entre sus trances ingratos está estrechar la mano a personas detestables.
El ministro de Transportes ha reprochado que Felipe VI saludara al activista ultraderechista Javier Negre: una absoluta ignominia, posteó en X, mientras publicitaba a una figura a quien muchos ciudadanos ni siquiera conocen.
No se corresponde con la idea que nuestro hombre tiene de un monarca, ha dicho, como si la definición de un rey en una monarquía parlamentaria dependiera de la asombrosa...




