
El señor Vicent, así le llaman sus empleados, acude todas las mañanas a la inmensa nave que Ale-Hop tiene en Oliva (Valencia), a pocos kilómetros de su pueblo natal, Gata de Gorgos (Alicante), donde empezó todo, y se pone a trabajar armado de bolígrafo y libreta. A su alrededor, jóvenes empleados tr...
El señor Vicent, así le llaman sus empleados, acude todas las mañanas a la inmensa nave que Ale-Hop tiene en Oliva (Valencia), a pocos kilómetros de su pueblo natal, Gata de Gorgos (Alicante), donde empezó todo, y se pone a trabajar armado de bolígrafo y libreta.
A su alrededor, jóvenes empleados trastean en una recreación a escala de una de sus tiendas de accesorios y artículos de regalo, omnipresentes en playas, estaciones, aeropuertos y calles comerciales de España, Italia, Portugal y Croacia...



