
Hamed Salah al-Din guarda a buen recaudo una maquinilla de afeitar, unas tijeras y un espejo. Los enseres los custodia cada noche en una mochila junto al cartón sobre el que duerme en la playa de El Trampolín de Ceuta, donde comparte arena con decenas de migrantes que resisten cada día a la intemper...
Hamed Salah al-Din guarda a buen recaudo una maquinilla de afeitar, unas tijeras y un espejo.
Los enseres los custodia cada noche en una mochila junto al cartón sobre el que duerme en la playa de El Trampolín de Ceuta, donde comparte arena con decenas de migrantes que resisten cada día a la intemperie desde hace dos semanas.
De 31 años, Hamed trabajaba como barbero en Sudán, país atravesado por la guerra y por una profunda crisis humanitaria, de donde huyó en 2025.
Tras pasar por Libia y Argelia...


