
A Felipe González se le tuvo rabia, a Zapatero siempre se le ha tenido un agudo desprecio intelectual, pero el Partido Popular solo ha distinguido con la gran cruz de su aborrecimiento a Pedro Sánchez. Tal vez no guste, pero tampoco puede extrañar: Sánchez está detrás de los dos sobresaltos existenc...
A Felipe González se le tuvo rabia, a Zapatero siempre se le ha tenido un agudo desprecio intelectual, pero el Partido Popular solo ha distinguido con la gran cruz de su aborrecimiento a Pedro Sánchez.
Tal vez no guste, pero tampoco puede extrañar: Sánchez está detrás de los dos sobresaltos existenciales que, de diez años a esta parte, ha sufrido el PP.
El primero fue en 2018, cuando el partido abandonó el poder con las prisas de una evacuación por tsunami.
Abocado a un proceso congresual, sus d...



